«Lo importante de todo es que ahora estoy buscando a Dios. Pero lo que me llevó a eso es que yo soy un buscador».

Desde pequeño estaba buscando una experiencia. Mi padre no estuvo para mi, ni mi madre tampoco. Me crié con personas que me quisieron muchísimo, pero esa identidad que te da tener un padre y una madre, una familia formal… no la tuve. Así que me quedé buscando dirección. Por eso me vi envuelto en cosas que no son ni siquiera atractivas. Caminé en sitios de donde a la gente la sacan, literalmente, muerta. Pensé que todo eso me daría algún propósito. Una de las cosas más grandes y malas que nos pasa, es que creemos que nosotros tenemos el control de las cosas, pero no.

Mi primer disco como solista, me estaba lanzando a un mundo desconocido: «¿A lo que me de más dinero?», esa no es la vida. Cuando yo me subía en la tarima a tocar, esa «onda», ese control que mostraba en escenario, ¡ese dominio que yo tenía! era lo que la gente percibía, pero por dentro sucedía algo muy distinto. Estaba lleno de miedo y complejos. Toqué, grabé e interpreté música que en verdad me salía del corazón, pero yo no sabia para qué hacia esas cosas. Lo hacía sin propósito alguno. No sabía a quién seguir, ni a dónde iba a llegar.

Buscando dirección, yo estuve hasta en prácticas satánicas: fui «Hare Krishna», hechicero y ocultista. En el mundo espiritual, eso tiene un contrato. Cada vez que Dios se acercaba a mí, el diablo enseñaba el contrato. Hasta que yo no lo decidiera, Dios no podía hacer nada conmigo. A mi literalmente, me estaba llevando «el diablo». El problema es que la gente cree que el diablo se les aparecerá con todo su rabo y sus cachos, pero no es así. ¡Si fuera así, la gente se convirtiera a Jesús rapidísimo!. La verdad es que el enemigo se disfraza de lo que más te gusta. Cuando aceptas a Jesús, el te invita a entregar lo que más te gusta… pero para darnos algo mucho mejor. El limite se lo ponemos nosotros, pero el poder de Dios es eterno.

En la familia nos crían a veces con el único propósito de tener y hacer dinero, pero no nos ayudan a descubrir nuestro propio propósito. De pequeño veía a mi abuelo en un afán de conseguir dinero solamente. Tenemos que saber cual es nuestro propósito porque luego tendremos una descendencia, y podemos arrastrarlos a nuestras mañas. Sin tener propósito ni dirección, por más cosas que haga, por más que invierta, aunque gane 10 millones de pesos, lo que puede suceder es que los convierta en 10 millones de problemas.

Muchos pueden identificarse con esto. Yo sentía que estaba en una isla desierta muriendo del hambre… con un jet privado nuevecito, pero no sabía pilotearlo para salir de ahí. Así andan muchos en la calle, buscando el piloto de ese avión. A veces encontramos unos pilotos que lo que hacen es estrellarnos el avión. Al final llegué a Dios en un ultimátum. Fue como una bomba que explotó. Me decía «o llegas a Dios, o te mueres». En el momento en que acepté a Cristo, mi vida se simplificó. Ahora soy feliz.

No fue algo de la noche a la mañana. Yo peleé mucho con Dios, resistí muchos años a su amor. Pero llega ese momento que uno se va de su casa, gasta todo lo que tiene y toca fondo, comiendo con los puercos… si uno no se devuelve, uno se muere (hablando de la parábola del hijo pródigo). A veces, el tiempo que uno dura fuera y lejos de Dios Padre, es el tiempo que uno necesita para darse cuenta que Dios siempre está con uno, es uno el que se aleja.

Los jóvenes tenemos una tendencia a deprimirnos. El que tiene a Dios no se deprime tan fácil porque aguardamos sus promesas, y con ello, tenemos una esperanza que no todos tienen. La depresión es la única causa de suicidio. El que pierde la esperanza por completo, es el que se suicida. Uno cree que con pastillas y durmiendo un par de días lo resuelve. Dios quita toda depresión.

Muchos amigos míos, con los que estaba en esos lugares, murieron a mi lado. Por eso quiero estudiar y conocer a Dios. El que esté leyendo esto, debe saber que el propósito para el cual estas creado, no lo puedo hacer otra gente. El propósito que yo tengo, me lo ha dado Dios ahora. Tu eres tan importante como yo en la historia de la salvación, no solo en la tuya, si no también en la del mundo entero. Ya tengo la seguridad de que estoy siguiendo al Dios que hace milagros. Ahora mismo mientras lees hay gente que esta siendo sanada, que están recibiendo una nueva vida en Cristo.

Me estoy formando en los caminos de Dios para hacer las cosas excelente y con sentido. Dios no hace disparates, si no funciona con excelencia es porque no es de Dios. No nos damos ese valor. He dado muchas entrevistas, pero esta es la primera donde estoy hablando verdaderamente sobre mí. Sobre mi verdadera vida.

Tener una dirección en la vida es muy importante. Saber a muy bien a quién sigues, pues no hay nadie en este mundo que no siga a nadie. hasta el que dice «no sigo a nadie» está siguiendo a alguien o alguna ideología. Hay que elegir con cuidado a quién o que ideología se sigue, ya que esto será lo que le dará dirección a tu vida. Y a los padres, no crean que sólo es buscar el dinero para la familia. Yo soy un buen ejemplo de eso. Mi padre no tuvo una dirección y la familia no le pudo seguir. En un momento él se perdió, y yo me quedé en el aire. Los matrimonios se pierden porque no hay compromiso ni dirección, y por eso las familias se destruyen. Si uno no tiene claro la dirección que va a tomar, se pierde.

Ahora mismo vamos a detenernos, y vamos a averiguar CUAL ES LA DIRECCIÓN que vamos a seguir.

«La Megamorfosis de Pablo Cavallo El gran concierto de su vida». Extraído de Ion Corriente Alterna – Edición 004

Category: Megamorfosis
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