Extraído de El generador
Viernes 5 de octubre 2012

 

Queremos compartir un extracto de uno de los libros que recomendamos en la 6ta edición de la revista ION Corriente Alterna, en la sección, El generador. 

 

 

Amor y responsabilidad

Karol Wojtyla

II. Interpretación del impulso sexual

1. ¿Instinto o impulso?

Por «instinto», etimológicamente sinónimo de «impulso», entendemos una manera de actuar, espontánea y no sometida a la reflexión, que nos remite a su origen. Es característico que en la acción instintiva muchas veces los medios se escojan sin que exista reflexión alguna sobre su relación con el fin que uno se propone obtener. Esta manera de proceder no es típica del ser humano, quien, precisamente, posee la facultad de reflexionar acerca de la relación de los medios con el fin. Escoge los medios según el fin que quiere alcanzar. De ello resulta que, cuando actúa de la manera que le es propia, el ser humano elige conscientemente los medios y los adopta a su fin, del que es igualmente consciente. Y, puesto que la manera de actuar arroja luz sobre la fuente misma de la acción, es forzoso concluir que esta reside en el ser humano mismo y que lo capacita para comportarse reflexivamente, es decir, de modo consecuente con su poder de autodeterminación. Por su misma naturaleza, el ser humano es capaz de actuar de manera suprainstintiva. También lo es en el dominio sexual. Si no fuese así, la moral no tendría ningún sentido, sencillamente no existiría; y, con todo, sabemos que se trata de un hecho universal, reconocido por toda la humanidad. Por lo tanto, no puede hablarse del instinto sexual en el ser humano en el mismo sentido que en los animales ni puede considerarse ese instinto como a fuente esencial y definitiva de la acción del ser humano en el terreno sexual.

Al hablar del impulso sexual en el ser humano no pensamos en una fuente interna de comportamiento determinista, «impulso», sino de una orientación, en una inclinación del ser humano ligada a su misma naturaleza. Así concebido, el impulso sexual es una orientación natural y congénita de las tendencias humanas, según la cual el ser humano va desarrollándose y perfeccionándose interiormente.

El ser humano no es responsable de lo que en el dominio sexual le sucede –en la medida en que no lo ha provocado él mismo-, pero es plenamente responsable de lo que él hace en este terreno.

Paginas 58 y 59

«Amor y responsabilidad – extracto del libro» por Redacción

Category: El Generador
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