Extraído de ION Corriente Alterna 07.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Dra. Erika Arias Ortiz

Intolerancia de alimentos

A pesar de que médicos, nutriólogos y medios de comunicación los recomiendan, hay una serie de alimentos que nuestro cuerpo no tolera y la forma en que refleja esto es tanto físicamente (obesidad, acné, alergias de la piel, fatiga constante) como fisiológicamente (diabetes, asma, alergias, cáncer, párkinson, migrañas, hiperactividad y me atrevo a decir que la mayoría de las enfermedades). Estos alimentos, al llegar al intestino, comienzan a dañar la mucosa y las vellosidades que hacen el trabajo de absorción de nutrientes y colador de sustancias toxicas.

«Comer pan integral, galletas integrales, cereales de desayuno, tomar maltas para alimentarse ¿Realmente nos convienen?».

Estos alimentos contienen una gluco-proteína de la que siempre hablo por ser tan común y es muy dañina, el Gluten. Muchas personas sufren de intolerancia al gluten, presentando signos y síntomas inmediatos y notorios. Otras, sin embargo, no presentan estos síntomas, pero no quiere decir que sus cuerpos la toleren. El gluten nos afecta a todos a largo plazo, es el causante de muchas reacciones alérgicas, ya que el organismo esta siempre atacando su efecto tóxico y esto se ve reflejado en alergias a otros alimentos como los mariscos y el chocolate. El gluten es el principal sospechoso de enfermedades como esclerosis múltiple y párkinson, así como de migrañas y dolores articulares, además baja la inmunidad y el estado de ánimo.

¿Beber leche para crecer sano y fortalecer los huesos?

Prepárense, que esto les va a sorprender. La lactosa tampoco esta hecha para nuestro organismo. Afecta el intestino y acidifica la sangre de tal manera, que nuestro cuerpo empieza a secuestrar calcio de nuestros huesos (descalcificación) para volver a un estado alcalino óptimo. Su calcio no se «pega» a los huesos porque no contiene magnesio y para colmo disminuye la absorción de este mineral. Además, todas las hormonas y antibióticos que les ponen a la vaca para su crecimiento, pasan a nosotros, enfermándonos e incluso causando brotes de acné por una proliferación de células muertas y producción de sebo. Por último, y hablando de células, la lactosa aumenta el riesgo de cáncer, puesto que aumenta la multiplicación de células enfermas.

En el caso de los quesos es preferible elegir los «duros» que contienen poca lactosa. En cuanto al yogurt, este no es tan beneficioso como lo creemos, al menos el que se comercializa en grandes cantidades. El yogurt, por ser tan agrio, le ponen un gran contenido de azúcar y disminuyen su contenido bacteriano, que es lo saludable del mismo. Los lácteos descremados son perjudiciales para la salud, lo único bueno de la leche es la grasa, aquellas que no la tienen, contienen colesterol oxidado (que se pega a las arterias). Es baja en vitamina A. En cuanto a la mantequilla, es diferente por su cantidad de grasa saludable y es alta en vitaminas y minerales. (No confundas mantequilla con margarina, esta última es muy dañina para la salud).

Las Legumbres

Nuestro cuerpo no esta diseñado para tolerar las legumbres y granos. Por procesos industrializados de fermentación y desactivación enzimática los hacen «más tolerables» pero aun así, promueven el daño intestinal, afectan el colon y producen la misma inflamación sistémica que la lactosa.

Las legumbres y granos contienen anti-nutrientes tóxicos (o sea que evitan la absorción de minerales y vitaminas) que incluyen gluten, lecitinas y fitatos. Cabe mencionar que aquellos que son genéticamente modificados son perjudiciales para el ser humano, a esto le debemos sumar la cantidad de antibióticos y pesticidas que reciben en el cultivo, no les digo que no los coman nunca, pero si bajar su ingesta a una o dos veces por semana.

Nuestros padres y abuelos ingerían estos alimentos pero no se «enfermaban» como nosotros hoy en día. La diferencia radica básicamente, en que la alimentación, en sentido general, era más natural, con menos químicos e insecticidas. Nuestros antepasados vivían en sitios con menos contaminación, caminaban más, dormían más y mejor, no bebían leche pasteurizada, sino directo de la vaca y sus vegetales eran frescos. Es un buen detalle para recordar.

«Alimentos intolerantes»

Category: Corriente de Salud
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