Extraído de ION Corriente Alterna 09.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Manuel Sarraff

Cambio. Sinónimo de permuta, canje, cambalache, trueque, alteración, variación, fugacidad, versatilidad, variabilidad, mutabilidad, veleidad, eventualidad, transformación, mutación, mudanza, permuta, metamorfosis, modificación. Vivimos en una sociedad de constante transformación. La velocidad es tan vertiginosa que un día los cambios se empezarán a dar sin que nosotros queramos.

Hoy ya la iglesia tiene un nuevo papa. Aunque su papá sigue siendo el mismo. Benedicto a renunciado sabiéndose incapacitado para tomar decisiones que hoy la iglesia necesita respuesta. Pero, ¿Por qué todo es tan lento con la iglesia? ¿Por qué la iglesia no se adecúa a la mente moderna?

La iglesia es la institución más antigua del mundo.
Tiene más de 2,000 años de funcionamiento. A experimentado persecuciones, abusos de poder y tribulaciones. Ha permanecido por encima de los Medici, Atila el huno, Jean Paul Sartre y Joseph Stalin.

¿Qué la hace tan especial? De hecho, ¿Qué hace al papa tan especial? Como podría testificar el ex presidente Richard Nixon, la manera en la cual cualquier líder deja su despacho es siempre una buena presentación de cómo será recordado en lo postrero. En ese respecto, los papas usualmente tienen una ventaja. La muerte después de todo es la única salida que asegura que todo el mundo va a estar de tu lado. Pero renunciando, el papa Benedicto XVI ha roto un paradigma. Ha abierto la brecha para que su pontificado sea juzgado duramente.

Ciertamente el tiene una razón para estar preocupado. Su pontificado ha sido señalado por alegados abusos sexuales. Sus esfuerzos ecuménicos disminuidos por las demás religiones. Hay un peligro real de que Joseph Aloisius Ratzinger (Benedicto XVI) vivirá el resto de sus días siendo duramente criticado.

Lo interesante es que a pesar de cualquier riesgo personal de su renuncia, es una medida vital de la salud del despacho al cual está renunciando. La manera en la cual se dimite a un poder en específico puede revelar debilidades ocultas o exponer fortalezas institucionales. Por encima de los críticos, el papa nos demuestra con su renuncia simplemente que el protagonista es Dios.

Históricamente, los papas renuncian por una de dos razones.
La primera es por presión externa (lo que demuestra la debilidad institucional de la iglesia antes del siglo XII). Sin ninguna frontera que lo separe del mundo secular, y sin método formal de elegir al pontífice, los papas eran en un momento de la historia posible sirvientes a autoridades temporales pero sin que al mismo tiempo se divisara su elección como obra de Dios. Selección de El para su iglesia. La historia está plagada de leyendas, falsedades y mentiras creadas por aquellos mismos que buscan eliminar a la iglesia y así quedar sin oposición. El último caso siendo el de Pio XII, quien escribió una renuncia condicionada en el evento de que fuese apresado. La renuncia de Benedicto XVI es la primera desde 1415.

El hecho de que la iglesia puede proceder tranquila a elegir un nuevo pontífice en este tiempo de cuaresma, es símbolo de que el papado está siendo soportado bajo una Curia funcional, cuya moral sigue estando intacta a través de los siglos. Sea cual sea la elección del próxima papa, sin duda alguna es una elección donde el único que decide es Dios a través de los señores cardenales.

La interrogante es entonces: ¿Fue la elección como papa de Benedicto XVI un error?

Según lo expuesto anteriormente muchos se lanzarían a decir que si. Según muchos, el es demasiado conservador. Nueva vez, examinemos los puntos:
1. Se dice que el cardenal Ratzinger estudió con interés a san Agustín de Hipona y san Buenaventura. Dos santos que para la época se denominaban medio «cabezas calientes» por su doctrina acerca del evangelio de la Gracia y el Espíritu Santo.
2. De hecho, el inicio de su vida académica no estuvo exenta de disgustos. Su primer escrito de tesis sobre san Buenaventura le fue devuelto en 1954 con una severa crítica del profesor Michael Schmaus. Sus enfoques empezaban a romper esquemas tradicionales de la época, lo que le ocasionaba alguna incomprensión y dificultad.
3. Durante el Concilio Vaticano II se destacó como asesor teológico. Lo interesante es que luego trabajó por defender el Concilio en sus distintos documentos, incluyendo «Nostra Aetate», el documento que habla acerca del respeto hacia otras religiones y sobre el derecho a la libertad religiosa. Durante el concilio ya se empezaba a formar su carácter reformista
.

Cito en sus palabras lo que fue el Concilio Vaticano II:

«En 1962 la Iglesia hizo un alto para encarar los retos de nuestra época. También entró en la consideración de su propia manera de vivir el evangelio. A diferencia de otros concilios ecuménicos de la historia, Vaticano II no fijó su preocupación sobre puntos doctrinales. Su propósito no fue salvaguardar la pureza de la fe, ni la declaración de algún nuevo dogma doctrinal – para eso no se necesitaba un concilio, como indicó el papa Juan XXIII en su discurso inaugural, Gaudet Mater Ecclessia, el 11 de octubre de 1962.
El Concilio se propuso redescubrir, ya no de manera dogmática, sino en términos pastorales, la manera con que la Iglesia vive el Evangelio y lo anuncia. El Buen Papa Juan habló del concepto de los signos de los tiempos, y del aggiornamento, la puesta al día de la Iglesia. Tal visión fue apoyada por el desarrollo de la teología y de los estudios histórico-críticos desde mediados del siglo 19».

4. Fue colega de Hans Küng, un sacerdote católico suspendido fuertemente cuestionado por la iglesia. De hecho, en su libro «Introducción al Cristianismo» se «pasó de ajenta’o» escribiendo que el papa tenía el deber de oír diferentes voces dentro de la Iglesia antes de tomar una decisión. También escribió que la Iglesia de ese tiempo estaba muy centralizada. Dichos párrafos no aparecieron en ediciones posteriores del libro, porque fueron malinterpretados por autores que utilizaron este texto para cuestionarlo.
5. Más tarde se le nombró como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que le hizo ganarse más críticas. Ya en esta parte de su vida se le cataloga como duro y conservador. Sostuvo acaloradas discusiones con su amigo y rival, el teólogo Hans Küng, lo cual incrementó su fama de intransigente, acusación que ni el propio Küng comparte. Sin embargo, unos meses más tarde de ser nombrado papa, lo primero que hace es invitar a Küng a su residencia en Castelgandolfo para departir amistosamente sobre cuestiones teológicas en las que venía trabajando Küng y que interesaban al papa, aunque dejando de lado las viejas polémicas en torno a la dogmática. Küng, piensa ahora que Benedicto XVI podría llegar a ser el renovador de la Iglesia.
Como papa fue un escándalo. En el libro publicado en 2010 cuyo autor es el periodista alemán Peter Seewald y titulado «La luz del mundo. El papa, la iglesia y las señales del tiempo», Benedicto XVI consideró el uso de preservativos en determinados usos como un primer paso hacia la moralización, en el caso de prostitución de alguien con SIDA.: «…puede ser un primer paso para abrir la vía a una sexualidad más humana, vivida de otro modo».

Incomprendido. Tal vez por no ser tan carismático como Juan Pablo II, este conocedor de Jesucristo se nos fue y no supimos aprovechar sus enseñanzas. Tal vez por escuchar las voces que lo acallaron. Tal vez por no querer salir de nuestra «zona de confort». Tal vez porque lo que queremos es a alguien que no cuestione el por qué de las cosas.

«Benedicto XVI: ¿El Papa absurdo?» Por manuel Sarraff

Category: Corto Circuito
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