Extraído de ION Corriente Alterna 08.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Manuel Sarraff

Conozco un sacerdote que el 31 de Diciembre, en vez de un sermón, pasa el balance económico de su parroquia. En otras parroquias he visto que se pone a disposición el libro de cuentas. Sin embargo, cuando hablamos de dinero y de iglesia, nos causa controversia.

¿La Iglesia es en verdad millonaria?.

Entendemos que la iglesia debería ser pobre. La verdad es que la iglesia es pobre. Sin fundamento pensamos que se lucra con el dinero que recibe de sus fieles. Es fácil pensarlo. Un argumento que escucho mucho es el de que la iglesia cobra dinero para todo: si te casas, te cobra; si te vas a bautizar, te cobran, siempre cobran. Incluso te cobran por visitar algunas iglesias.

Así como cuando vas a un servicio público, la Iglesia cobra un costo mínimo para cubrir los materiales y el movimiento de los sacerdotes. Sin embargo, siempre hay la posibilidad de obtener una ayuda o dispensa económica. En el caso de los sacramentos y los servicios de por si, estos se dan gratuitos. Lo que cuesta dinero es la pomposa fiesta, la iglesia colonial que quieres, los ropajes que exiges. Estas son cosas que añaden estética exterior a la ceremonia o ritual, pero completamente innecesarios.
El punto es que tal vez pensemos que todo esto debería de ser gratis. Podríamos pensar que la iglesia recoge millones de pesos cada vez que pasa la canasta. ¿A dónde va a parar todo ese dinero? ¿El gobierno dominicano no le aporta dinero a la iglesia?

La triste realidad es que la limosna que se da en la ofrenda difícilmente alcance para pagar todos los gastos de una parroquia. Aun peor, a veces no alcanzan a cubrir los gastos de la misa: aire acondicionado, luz, mantenimiento del local, equipos de música, elementos decorativos. Algunas personas mencionan que el «Concordato» otorga dinero a la iglesia. Si bien el por qué es objeto de otro debate, la pregunta de qué se hace con ese dinero vamos a explorarla.

¿Cómo reparte la iglesia el dinero que recibe?

La Iglesia católica destina la gran parte de sus recursos económicos a las siguientes partidas:

I.- Sostener al clero y a sus ministros: Los sacerdotes necesitan comer, vestirse, transportarse, estudiar, atender sus enfermedades… en fin cubrir sus necesidades básicas.

II.- Al ejercicio de su apostolado en diversas formas: Las actividades de la iglesia necesitan dinero para poder realizarse.

III.- La conservación de los templos y obras que la Iglesia administra, así como el sueldo de los laicos contratados para ayudar en ello. Por ejemplo, las iglesias de la zona colonial son patrimonio de la humanidad, por tanto es deber de la iglesia cuidarlas para que sigan cumpliendo su función. Esto requiere dinero.

Conozco el caso de un amigo que fue a hacer una restauración a una iglesia. Al final el presupuesto estaba tan apretado que el terminó poniendo de su dinero para poder terminarla. Muchas de las iglesias de la zona colonial solo pueden sostenerse gracias a las bodas que se hacen allí.

IV.- Acciones pastorales, caritativas, formativas y de promoción social:
La iglesia es y seguirá siendo la institución que más ayuda a los pobres, marginados, enfermos, desvalidos, ancianos, etc. No solo paliando su situación si no también presentándose como su voz ante quienes pueden hacer frente a la pobreza.

¿Pero es la iglesia una ONG entonces?
La respuesta es no. Me explico: En el año 2007, «The Economist» protestó de una manera efervescente a que la Iglesia siga con su estatus diplomático y empiece a funcionar como lo que ellos definen «la ONG (Organización No Gubernamental) más grande del mundo».

La respuesta más clara la ha dado Benedicto XVI en su visita del 2007 en Austria. Como la recoge Catholic.net:

«La Iglesia no es una ONG porque, más allá de sus acciones, es ante todo la “conciencia moral del mundo”». La mayor aportación de la Iglesia no son únicamente sus obras sino también sus palabras y su perseverancia en la defensa de ellas: de la ley natural, de la ética, etc. La Iglesia no es una ONG porque no es fruto del voluntarismo ni es una iniciativa humana. Como dijo Benedicto XVI en su visita a Austria, «el cristianismo es algo más que un sistema moral, es el regalo de una amistad que incluye una gran fuerza moral que tanto necesita hacer frente a los desafíos de nuestra época».

Aun así, la iglesia hace más.

La ayuda caritativa de la iglesia viene mostrada por el ejemplo del mismo Jesús. La iglesia, como menciona Benedicto XVI, pretende proveer al hombre de una opción de vida real: Jesucristo, además de más justicia social. Toda una doctrina se ha creado con Jesucristo como base.

La iglesia se vale de dos grandes palancas para gestionar sus ayudas caritativas. En el caso de las ayudas directas desde el Vaticano las gestiona desde el Pontificio Consejo Cor Unum. Para la acción local, se vale de conferencias episcopales, diócesis, órdenes y congregaciones religiosas, movimientos eclesiales, asociaciones de fieles y laicos comprometidos. Estos ayudan en campos bien diversos de la caridad cristiana.
Tal vez el problema radique en que si vendiéramos el vaticano la iglesia pudiese traer más justicia social. La revista «Oggi» realizó un reportaje especificando que el Vaticano acopia el segundo tesoro en oro más grande del mundo, por detrás del de los Estados Unidos, cito:

«… con: 7000 millones de liras = 3.500.000.000 Euros. En comparación el valor del tesoro en oro del estado de Italia es de “sólo” 400 mil millones de liras. Esto fue en 1952. ¡Cual será el tamaño actual del tesoro del Vaticano? Calculemos el incremento del valor, entonces el valor del oro sería hoy un 63 % más alto. Con la venta del tesoro del Vaticano, según el momento de un eventual desembolso, podría haber producido una ganancia de un 650 %. Y aquí uno se pregunta: ¿Cómo llegó el Vaticano a este enorme patrimonio en oro?»

Los mitos de la iglesia y su dinero:

El Vaticano en Wall Street: De hecho existen mitos tales como que el Vaticano juega al póker con enormes reservas financieras en Wall Street ascendentes a mucho más de 100 mil millones de Euros. Otro mito es que la Santa Sede es propietaria de acciones en la General Motors, IBM y Disney.

Aunque es políticamente incorrecto a mi parecer, utilizo una frase de Ernesto Guevara: «En la tierra hacen falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos, que prometan menos y que resuelvan más, que esperen recibir menos y den más; que digan mejor ahora, que mañana».

El Vaticano es millonario en piezas y obras de arte: El caso es que sus riquezas son invendibles. Ni la catedral de San Pedro ni las piezas artísticas de sus museos pueden ser comercializadas. Estas propiedades aparecen en los balances con valores simbólicos ya que a ella nada le pertenece, si no a la comunidad de feligreses.

La transparencia de la economía del Vaticano.

La realidad es que todos los años la Santa Sede hace público su balance económico. Últimamente, dicho balance se ha mantenido en números rojos y mucho de lo que recolecta, es dado a los pobres. Es la más grande proveedora de servicios sociales. Estos balances se pueden ver en internet por los últimos 5 años a través de la prefectura de asuntos económicos de la Santa Sede.

La idea de la iglesia con mucho dinero fue vista por el rey inglés Henry VIII, asi que el procedió a cerrar todos los monasterios y a confiscar los tesoros de la iglesia en ese país. Como resultado, todo el sistema social y hospitalario de Inglaterra quedó destruido. Se creó una miseria horrible la cual se extendió hasta mediados del siglo XIX. En adición, los tesoros de la iglesia fueron entregados a sus amigos y acompañantes creando así las bases de un sistema social injusto.

Lo usual en la historia es que cuando la gente quiere quitar los tesoros a la iglesia para dárselos a los pobres por lo regular solo quieren quitar los tesoros a la iglesia. La iglesia es custodia de estos bienes para el bien de la humanidad. Si estos estuviesen en manos privadas no todos pudiésemos tener acceso a ellas, si estuviese en manos de los estados esto podría llevar a la inestabilidad política o incluso a la guerra y si la iglesia quisiera venderlo por su valor equivalente para dárselo a los pobres, simple y llanamente: no existiría nadie que pudiese comprarlas.

«El dinero de la iglesia» por Manuel Sarraff

Category: Corto Circuito
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