Extraído de ION Corriente Alterna 08.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Erika Arias Ortiz

Prepárate a recibir malas noticias… que te harán mucho bien.

Desde que el hombre fue creado, su pensamiento ha evolucionado constantemente, y con eso también lo ha hecho su relación con el medio ambiente. Esto ha derivado en muchos avances que nos han facilitado la vida. En cuanto a la alimentación, en los últimos siglos el ser humano ha creado nuevos productos, buscando una forma de conservar los alimentos.

Hemos modificado las plantas y los animales para ser más productivos y resistentes a las enfermedades y mejorar el sabor o color de los alimentos. Inclusive, hemos creado sintéticamente alimentos y nutrientes que nuestro cuerpo necesita. ¡Qué especie tan magnífica la nuestra! ¿verdad? pero, ¿Cuál es el precio que debemos pagar?.

¿Sabías que muchos de los alimentos que consumimos hoy en día han sido manipulados genéticamente de forma tal, que al entrar a nuestro organismo, se convierten en agentes de enfermedad y destrucción?

Muchos de estos productos en vez de alimentarnos afectan negativamente nuestra salud debido a los procesos químicos a que son sometidos desde el cultivo, y en el caso de alimentos procesados, a los aditivos que se utilizan para mejorar el sabor, color o duración en los estantes. Todo esto descontrola nuestros niveles de azúcar, hormonas y enzimas.

Los alimentos hoy día poseen pocas propiedades nutricionales y una alta cantidad de anti-nutrientes. A la larga, nuestro estómago e intestinos se van deteriorando, hasta el punto de inhabilitar su función de absorber los nutrientes y procesar las sales minerales necesarias para vivir y estar sanos. El consumo masivo de estos alimentos y productos ha traído una gran disminución de nutrientes importantes en el cuerpo humano y como consecuencia, la aparición y aumento de un sinnúmero de enfermedades.

¿Sabías que estos productos en vez de aportarnos nutrientes disminuyen la absorción de los mismos?

La sustitución de fuentes altas en proteína y fibra como carnes y vegetales, por carbohidratos simples y grasas saturadas como los que encontramos en cereales, galletas, dulces, helados, productos de panadería y pastelería, han incrementado la tasa de enfermedades y sobretodo de obesidad. Para contrarrestar esto debemos consumir más proteínas y fibras ya que el cuerpo aumenta el metabolismo manteniendo un peso adecuado. Las fibras, por su parte, son un componente vital para la buena salud intestinal, absorción y equilibrio del azúcar en la sangre y detoxificación en general.

Hablemos de productos procesados.

Enlatados, lácteos pasteurizados y descremados, aceites hidrogenados, sal llena de químicos, productos altos en sodio y bajos en potasio, jugos con conservantes, aditivos y colorantes, productos listos para usar y congelados, son parte de la gran diversidad de alimentos que nos facilitan la vida pero que nos van envenenando día a día.

Estos reinan en los estantes del súper y en restaurantes de comida rápida. Contienen una serie de sustancias químicas que son nocivas a nuestra salud. Nuestro cuerpo las reconoce como malas y desata muchas reacciones que se reflejan en síntomas y signos de enfermedad, y a la vez hacen que nuestro cuerpo disminuya su capacidad de absorción y uso de nutrientes.

Al mismo tiempo inician un desorden hormonal, como es el aumento incontrolado de la insulina (hormona que transporta el azúcar a tejidos y órganos). Lo que provoca diabetes, enfermedades metabólicas y obesidad, ovario poli quístico, cáncer, hipertensión, acné, disminución de la
función de la tiroides, desorden del apetito por descontrol de la leptina y grelina, son hormonas que controlan nuestra sensación o sentimiento de apetito o hambre y el de estar satisfechos.

Otros daños que se observan mucho estos días son: disminución de la capacidad cognoscitiva, inteligencia y IQ, depresión y ansiedad como consecuencia del azúcar y químicos nocivos que llegan a nuestro cerebro por medio de estos alimentos procesados.

En los Estados Unidos de Norte América, donde se consume mayor cantidad de estos productos, hay un alto índice de deficiencia de minerales importantes para la salud sobretodo cardiovascular como son el magnesio, vitaminas del complejo B, calcio, zinc y vitamina A.

«¡Ay, pero antes la gente no se moría de eso!»

Eso lo oímos de nuestros padres constantemente, y es cierto: antes se comía mejor. Estudios diversos han mostrado una relación sobre como la evolución nutricional ha afectado algunas zonas geográficas. Como es el caso del aumento de algunos tipos de cáncer en China y Japón, luego de que estas culturas empezaron a adaptar el modelo alimenticio de países occidentales donde la comida procesada es consumida frecuentemente.

La solución recomendada.

El modelo cazador -recolector o dieta Paleolítica, muy en boga en estos días, es el modelo alimenticio que mejor se adapta a nuestro organismo. Existen variaciones de esta dieta, donde se introducen algunos cereales como el arroz y la avena, víveres, suplementos y otros productos. Pero el alto consumo de proteínas de fuente animal, grasas saludables y alta cantidad de frutos y vegetales que propone este modelo, ayuda a mantener la buena figura y una salud óptima. Pero sobretodo nos ofrece una gran variedad de opciones para combinar y hacer nuestras comidas ricas y divertidas.

El ser humano desde su creación ha hecho algo constantemente y esto es comer. Evolucionar hacia un modelo alimenticio más sano, no más fácil, pero podemos hacerlo tomando consciencia de lo que comemos.

«La mejor mala noticia: Alimentos que alimentan»

Category: Corriente de Salud
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