Extraído de ION Corriente Alterna 06.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Mariela Duarte

Uno de los momentos más tristes que ha vivido el mundo de la música moderna, fue cuando Gustavo Cerati (ex líder de la desaparecida banda Soda Estéreo) sufrió un accidente cerebrovascular. Pero no fue por ese lamentable suceso, fue por la reacción de muchas personas que proclamaban en sus cuentas de Twitter y Facebook «Dios, por favor deja a Cerati y llévate a Arjona», puede parecer gracioso pero a la vez es muy inhumano.

De igual manera, entrar en websites como «9Gag», o en cuentas de chistes en twitter o Facebook, y ver como un porciento bien grande de su contenido es dedicado a despotricar a Justin Bieber, es gracioso, pero muy cruel. Y claro, todo aquel que osa proclamar su lealtad hacia el públicamente, es por igual acribillado.

Sin embargo, me animo a citar el letrero del autobús que por poco me atropella esta mañana: «Ustedes tirando y yo ganando cuarto». Es que por más que la gente habla, y se entretiene acabando la reputación de este tipo de artistas, ellos continúan llenando estadios y vendiendo más discos que el mercado pirata. Así nace la pregunta «¿Qué hacen estos artistas para ser odiados y amados con tanta pasión?»

Al menos Justin Bieber ha hablado abiertamente sobre este tema, en su caso. En una entrevista realizada por Tevé Hollywood, Bieber dice que el si sabe porque hay tanta gente que hablan mal de él. En la revista V Magazine comentó «Mucha gente dice que odian a Justin Bieber. Ellos me odian, no por mi, sino porque odian la idea de mi…. Soy guapo, soy joven, y la gente piensa que he llegado a donde estoy solo por eso». En el mismo artículo, dijo «No quiero empezar a actuar como la gente quiere que yo actué, tomando alcohol y cosas así. No quiero terminar haciendo algo que deje a mis fans y sus padres perdiéndome el respeto… no quiero cantar acerca de cosas como sexo, drogas y decir groserías. Quiero hablar del amor».

En la revista Chilena «La Tercera», Arjona también expresa su opinión, días antes de romper record de taquillas llenando el «Movistar Arena» 3 días consecutivos. El periodista Claudio Vergara le lanzó la siguiente pregunta: «Así como 90 mil personas lo verán, de seguro hay otras 90 mil que manifestarían un rechazo casi personal a su trabajo. ¿Qué piensa de eso?» A lo que el artista guatemalteco respondió: «Un cantante no es tan relevante. No decide el futuro de nadie ni genera cambios sociales. Con suerte, alguna vez los matiza. Alguien que le dedica tiempo y afecto a lo que le gusta es alguien que sabe vivir. Alguien que dedica tiempo y espacio a odiar la música que no le gusta, y hace de esto un estandarte, es un idiota. Al final, el que le dedica demasiado tiempo y energía a la música que no le gusta, pareciera ser que le gusta un poco».

¿Tienen algo de verdad estos comentarios? Yo creo que sí. Ciertamente, estos artistas tan distintos, son odiados y amados por la misma razón: las ideas que representan. Uno por representar lo guapo, joven (y algunos diríamos que hasta medio despreocupado por lo que sucede en el mundo) y el otro por representar lo cursi, cliché y trillado. Pareciera ser que todo el mundo, en momentos específicos de su vida, tiene su época de ambas cosas. Justin Bieber, es lo que fue para una generación N’sync en la primera década del 2000, o lo que fue Michael Jackson en los noventas. Arjona por su lado, se ha quedado frisado en el tiempo por cerca de dos décadas. Ha encontrando la «gallina de los huevos de oro» cantando sus melosas canciones que no paran de sonar y que uno tatarea aunque la odie. En conclusión: Aunque muchos odien y se burlen constantemente de ambos, no pasan de moda. Dos estilos diferentes, pero ambos, muy populares.

Hay que aplaudir la audacia de estos artistas. Porque, a pesar de la desaprobación de mucha gente, de los comentarios en su contra, de las duras críticas y los tantos chistes realizados a costa de ellos, se han mantenido fieles a lo que son y aman hacer.
Francamente, no me gustan ninguno de los dos, pero ambos me han enseñado a ser fiel a lo que quiero hacer y que no solo lo haga por la aprobación del mundo. Como dicen por ahí «Ni siquiera a Dios el mundo entero le ama».

Ahora te pregunto: «Y tu, ¿Haces las cosas por convicción propia o por aceptación popular?»

«Odiados y famosos» por Mariela Duarte

Category: Corriente De Arte
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