Extraído de ION Corriente Alterna 06.
Lunes 14 de Octubre 2013.
Por Manuel Sarraff

De repente, mi amigo nos contó que encontró al hombre de su vida. Nos confesó que había aceptado su condición homosexual. Para nosotros, sus amigos que lo conocemos de siempre, fue una gran sorpresa. La reacción de algunos era de rechazo y la de otros era de entendimiento. El nos dijo que desde pequeño, se sentía atraído por varios de sus amigos… pero no estaba seguro. Esto pasó varios años atrás.

Hace poco tiempo, mi amigo me confesó que tal vez se equivocó. Ahora lo cataloga como una enfermedad, aunque antes se haya sentido llamado a buscar un matrimonio de alguien de su mismo sexo. El nos confunde porque si es cierto que se sentía nacido homosexual, hoy se siente enfermo. Entonces, me imagino que si la homosexualidad es una enfermedad, debería de ser curable… ¿o no?

¿Es una enfermedad o una condición?
El hecho es que los científicos aún no se deciden. La homosexualidad siempre ha existido. Continúa presente en todos los países, sin importar razas, clases sociales o económicas. Hay personas homosexuales entre gente muy culta y los hay sin educación académica alguna; entre ateos y entre miembros de muy diversas religiones. Entrado ya el siglo XXI son más las interrogantes que las conclusiones sobre la homosexualidad. Cuando nos referimos a homosexual incluimos también el lesbianismo.

Algunos estudios científicos:

1. Las conductas homosexuales se observan en una extensa variedad de especies animales:
Lo ejemplifican con una pareja de pingüinos machos en el Parque Central de Nueva York, que estaban siempre juntos y rechazaban a las hembras. En 1973 la American Psychiatric Association (APA) eliminó la homosexualidad de la lista de desórdenes mentales y dos años más tarde lo hizo la American Psychological Association. Su argumento: la homosexualidad no es una enfermedad, no se «contagia», ni los padres o las familias parecen tener responsabilidad en ello. Ya que los grupos familiares en los que surge un homosexual (o más) son diversos. No hay respuestas concluyentes a la pregunta de qué puede hacer homosexual a una persona, sin embargo, en la mayoría de los seres humanos la orientación sexual, sea esta cual fuere, se evidencia a muy temprana edad.

2. Científicos suecos concluyeron que los cerebros de los hombres homosexuales se parecen a los de las mujeres y viceversa:
Ivanka Savic, del instituto Karolinska de Estocolmo, analizó áreas del cerebro valiéndose de imágenes de resonancia magnética para medir el volumen del cerebro de 90 personas divididas en grupos, mitad hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales. Según los resultados de la investigación –publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias– los homosexuales tienen cerebros simétricos, como los de las mujeres heterosexuales, en tanto que las mujeres homosexuales tenían cerebros ligeramente asimétricos como los de los hombres heterosexuales.
La realidad es que no existe una sola postura en la comunidad científica.

3. La orientación homosexual podía ser transmitida genéticamente a los hombres en el cromosoma x, que obtienen de la madre.
En 1993, el investigador estadounidense Dean Hamer publicó una investigación que parecía probar esto. Sin embargo, cuando este estudio fue repetido no produjo los mismos resultados. Un estudio de seguimiento en el que Hamer colaboró tampoco logró reforzar sus resultados previos.

4. Otro estudio, rebate la teoría de Hammer.
Una investigación más reciente publicada por la Universidad de Western Ontario ha puesto en duda la teoría de Hamer. Ellos también probaron la misma región del cromosoma x en una muestra mayor de hombres homosexuales, pero no logró encontrar el mismo «marcador» que el que había producido la investigación de Hamer. Las afirmaciones de que la parte del cerebro conocida como el hipotálamo tiene influencia sobre la determinación de la orientación sexual aún tienen que ser corroboradas. Por el momento, generalmente se piensa que las explicaciones biológicas de la sexualidad son insuficientes para explicar la diversidad de la sexualidad humana.

Todo este tema es complejo.
La UEFA ha sancionado con 15,000 euros al italiano Antonio Cassano por «una declaración discriminatoria» durante la Eurocopa. El mostraba su deseo de que no hubiera «maricones en el vestuario» de su selección nacional. Las palabras de Cassano causaron un gran revuelo hasta que pidió disculpas. «Lamento sinceramente que mis comentarios hayan causado controversia y protestas de los grupos homosexuales. La homofobia no es un punto de vista que yo comparta. No quise ofender a nadie ni, en absoluto, poner en cuestión la libertad sexual de ninguna persona». El pobre Cassano no puede expresar lo que siente.
¿Existe discriminación hacia Cassano por no ser homosexual? Parecería que se cambiaron los papeles. La sola idea de que alguien pueda sentirse mal con una identidad homosexual (y por tanto quiera cambiarla), provoca mucha molestia en quienes lo viven como algo natural y cuyo único problema es ser aceptados por una sociedad que discrimina la diferencia.
En fin, los científicos parecen estar más seguros de lo que no es, que de lo que realmente es la homosexualidad. ¿De dónde proviene? ¿A qué se debe? La homosexualidad genera debates que, en ocasiones, hacen germinar la discriminación… hacia ambos lados del cuadrilátero.

En cuanto a la Iglesia Católica, sólo hay una sola postura.
La iglesia sabe que existe el comportamiento homosexual, pero condena como pecado la conducta de la relación sexual entre personas del mismo sexo. Su enseñanza siempre ha sido clara. Los deseos o atracciones homosexuales no son necesariamente pecaminosos en sí mismos. Son más bien trastornos en el sentido de que son tentaciones para hacer algo que es pecaminoso, pero las tentaciones, si van unidas al autocontrol, no son consideradas pecaminosas.

Lo que la gente no sabe de la iglesia.
Así, mientras la Iglesia se opone a las tentativas de legalizar actos sexuales entre personas del mismo sexo, también proclama oficialmente respeto y amor hacia ellos. Contrario a la creencia popular: nos oponemos oficialmente a la persecución y la violencia contra ellos:
«Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición». Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 23581
Entonces, ¿Puede ir al cielo o vivir cristianamente un homosexual? Mejor que responda la iglesia:
«Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana». Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 23591
Esta posición corresponde a la iglesia Católica. Otras denominaciones cristianas pueden tener otras posiciones en cuanto al tema. Pero nuestra iglesia, llama a la castidad universal para todas las personas de acuerdo con su estado en la vida.
Los católicos heterosexuales tienen la opción de expresar su castidad a través del amor en el matrimonio. Los homosexuales pueden tener relaciones interpersonales unos con los otros, con tal de que sean célibes (o sea, sin tener sexo). Atención: dije interpersonales.

En resumen:
El homosexual es una persona profundamente amada por Dios. Fue pensada por Dios desde el momento de su nacimiento. Murió por el o ella con el mismo amor. La invitación que Dios nos da, todos los días, a toda la humanidad, sea homo o heterosexual… es a dejarnos amar por Dios. Simplemente, dejarse amar. Cualquiera que quiera, puede acercarse a Dios. Con su amor y poder, lo imposible se hace posible.

Acepta la Gracia de Dios que cura y corrige de manera fraterna todos nuestros caminos.

«¿Un homosexual puede ser cristiano? por manuel Sarraff

Category: Corto Circuito
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