El tiempo forma parte de nuestras vidas de tal forma que hasta al salvador del mundo lo convertimos en la manecilla del reloj mundial. Tan grande fue lo que hizo, que marcó un antes y un después: Después de Cristo y Antes de Cristo. Definitivamente, nos apasiona y hasta hemos creado del tiempo un arte.

El arte y el tiempo.

Varios artistas le hicieron canciones, otros escribieron historias sobre él, como «Cronos», el padre del tiempo, que se comía a sus hijos según la mitología griega.

Algunos lo pintaron:

«Los relojes derretidos» de Salvador Dalí (poner imagen). Los relojes, como la memoria, se han reblandecido por el paso del tiempo. Son relojes perfectamente verosímiles que siguen marcando la hora (supuestamente en torno a la seis de la tarde). Dalí dijo sobre el cuadro: «Lo mismo que me sorprende, que un oficinista de banco nunca se haya comido un cheque, asimismo me asombra, que nunca antes de mí, a ningún otro pintor se le ocurrió pintar un reloj blando».

Hasta le han escrito poemas, como el de Julio Cortázar:

«Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj»:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj, te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo co n áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo.

Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico.

Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

«El Reloj Astronómico» en Praga, es el reloj medieval más famoso del mundo. Fue construido en 1490 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI. La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego. El principal atractivo del reloj es el desfile de los doce apóstoles que se produce cada vez que el reloj marca las horas.

Lo sorprendente es, que aunque plasmemos el presente en su máxima expresión, como lo hacen las obras hiperrealistas, siempre estamos pensando en lo que hicimos y en lo que tenemos que hacer, nunca en el ahora….y ahí vamos, midiéndolo y esperándolo todo, volviéndonos locos por esas mane-
cillas.

Ese es nuestro afán, pero… ¿qué es lo que buscamos medir?. Al final, como dice la Biblia en Eclesiastés 3, 1-11: todo tiene su tiempo, al cual no le podemos añadir un segundo y quitarle mucho menos. Así que tal vez, lo mejor que podemos hacer es tomar como ejemplo el arte efímero y hacer de esta vida fugaz, nuestra mayor obra de arte.

Las obras maestras del tiempo

Category: Corriente De Arte
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