La primera grabación de Korn ganó tanto elogios como críticas por sus letras agresivas. Las canciones hablaban de historias oscuras, drogas, sexo y violencia.

Aún así, las canciones de Korn acaparaban las listas de éxito. Sus álbumes fueron multi platino y ganaron el Grammy más de una vez.

La fama, la fortuna del mundo.

Tocamos frente a más de 20,000 personas que enloquecían por nosotros. Había soñado con esto desde niño y 100% se volvió realidad. Fama, dinero, autos y viajes. Lo teníamos todo… cualquier cosa que quisiéramos.

En el escenario te sube la adrenalina cuando ves a las chicas y a todos gritar y enloquecer por ti, amando tu música. Sientes por dentro y piensas: «¡Waoo… soy importante!».

Entonces te drogas 

Usaba cocaína, metanfetaminas y alcohol con los amigos. Al principio parece divertido, pero es mentira, todo ello se vuelve contra ti y empieza a destrozar tu vida y tus relaciones.

Empecé con el «Speed» a tiempo completo, todos los días. Me hice adicto al «Xanax» y a las píldoras para dormir. Vivía en el infierno. Me sentía miserable. Solo quería irme a dormir y nunca despertar. Quería morir. Estaba yendo tras mi potencial demonio. Pensaba que la vida se trataba solo de eso, hacerse más famoso, adorando el dinero y la fama.

Erick, mi corredor me dijo: 

«Brian, no quiero estar mal contigo, no me mal entiendas. Nunca he hecho esto antes, pero he sentido que esto es para ti. Está en Mateo 11, 28: «Venid a mi todos lo que estéis cansados y oprimidos que yo os daré alivio». Esa misma noche, busqué el significado de aquellas palabras. Dejé las escrituras y pensé: «Yo estoy cansado, oprimido y necesito alivio para mi alma».

¿Puede ser Jesús real? 

¿Puede ser solamente bueno o realmente es Dios? ¿Me puede estar llamando? Leí la Palabra y quería que fuese cierto, así que finalmente fui a la Iglesia con ellos. La música empezó y todo el mundo fue hacia delante rezando. Pensé que aquello era tan raro, pero algo estaba pasando. Alguien tomó el micrófono y dijo: «¿alguien quiere recibir a Jesús?».

En mi cabeza solo pensaba «Ok, voy aceptar a Cristo ahora frente a todo el mundo, pero después iré a casa a drogarme hasta hartarme». Esa era mi forma de pensar. Así que recibí a Cristo en la iglesia, fui a casa, tomé a mi hija y la senté frente a la televisión. Recuerdo haber tomado un billete de 100 dólares, por algún motivo siempre usaba billetes de 100 dólares,  por orgullo o yo no sé qué.

Corté mi metanfetamina, hasta reducirla a un polvo fino, e inhalé una gran raya por la nariz. Drogado mire hacia arriba y dije: «Dios si eres real, quita estas drogas de mi, no puedo parar, quiero… pero no puedo.  Entra en mi vida y en mi corazón»… Guardé silencio por un tiempo y exclamé «¡Busca en lo profundo de mi corazón ahora!». Mantuve silencio y volví a hablar: «Tú sabes que quiero dejarlo, tú sabes que quiero ser un buen padre para esta niña. Ella perdió a su madre también por las drogas y me va a perder a mi también. Amén».

La megamorfosis

Seguí drogándome y leyendo la Biblia durante una semana buscando respuestas. Un día sentí su presencia llena de paz y luego un: «te quiero». Era el Padre. Estaba paralizado.  Dije: «¿Padre? Es Dios…» Y se marchó, fue tan real que ya no me sentía drogado. Esa noche sentí todo el cariño de mi Padre Celestial. Era como si me dijese: «No te condeno, yo te amo, con un amor puro, tan puro, tan puro…».

El poder del amor de Dios.

Desde ese momento, el amor de Dios entró en mí. Era real, no eran las drogas, era Dios. Al día siguiente me desperté y sentí la necesidad de leer la Biblia. Decía que el alma que peca es alma que morirá. Sentí que Dios me estaba diciendo: «me revelé a ti ayer por la noche, es tiempo que dejes las drogas y que estés listo». Estaba consumido por el temor. Agarré mis drogas, las tire por el retrete y dije: «¡estoy preparado. Soy tuyo Dios, soy tuyo!». Fue la última vez que consumí drogas.

Así como tiré las drogas, decidí que ¡debía dejar Korn! Y fue muy fuerte. «Voy a salir de Korn y dedicarme a cuidar a mi hija». Recibí el amor de Dios para mí y para ella y dije:  «Jennea, papá se va quedar en casa todo el tiempo contigo, ¡voy a dejar mi carrera!». Ella se alegró y me dijo: «¿Por mí, papá?». Ella se sintió muy especial.

¿Qué pasó con Korn?

Dios usó la vida de mi hija para salvarme, y después para salvar la vida de ella. Cuando me reuní con Korn, fui honesto y les dije «Muchachos, lo siento. No puedo hacer esto más… me voy, tengo que dejarlos, no tengo otra opción». El bajista de la banda me envió un mensaje de texto: «Tu vas a ser expuesto en MTV. Todos se van a reír de ti, van a decir que estás loco. ¿Es eso lo que quieres?», y dije: «Sí. Estoy listo para que lo hagan, porque Dios no se está riendo de mí». En verdad Dios es real, se me reveló y se me continuó revelando. Sentía su presencia en mi casa, toda esa «locura» me estaba ocurriendo y era lo único que me importaba.

La rehabilitación con Dios

Dios es tan real que no me importaba lo que ocurriese con mi vida. La fe me llevó a registrarme en un hotel, para lo que yo llamé una «rehabilitación de drogas personalmente con Dios». Cuando estaba acostado en la cama, sudando, pude repasar todo a lo que renuncié, para dejarlas atrás rápidamente. Dije: «Está bien, Dios quiero que quites esto de mí, tu eres el que sana, quítalo». No sabía lo que era ser tocado por el Espíritu Santo, solo sentía cómo el avanzaba: «Voy a hacerte una estrella por ti mismo, sin Korn. Tu ahora eres mío y vas a cantar para mí».

Ya curado de mi adicción, me uní al grupo de la iglesia haciendo un peregrinaje a Israel. Precisamente cuando me puse la túnica, las lágrimas empezaron a brotar y mi estómago se contrajo tanto que solo sentía dolor. Miraba hacia arriba diciendo: «¡oh, Dios, lo lamento!». El cambio fue instantáneo.

Dios existe

Creo que el espíritu maligno se fue de mí. Tengo mucha paz. Mi sueño se convirtió en algo más increíble de lo que había soñando. He ganado dinero, he tocado en conciertos muy grandes, he tenido automóviles. Probé las drogas, el sexo, ¡probé de todo para obtener placer en la vida! Creía que podría llenar mi vida con todo eso. Pero cuando Cristo entró en mi corazón, él me dio el don de entender la vida. Donde todo está hecho por él y para él. Nosotros hemos sido creados para estar con él, este es el sentimiento más increíble, porque estás donde perteneces y te sientes satisfecho de la vida porque no necesitas buscar más en ningún otro lugar, porque estás exactamente donde tienes que estar. Hoy yo te tengo la respuesta a la pregunta referente a la vida: Cristo. //

La Megamorfosis de Brian Welch

Category: Megamorfosis
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