Por Luis Reyes
@lu1sreyes
Comentarista deportivo y escritor deportivo en el periódico El Taxista de NY
Fotografía: Fuente Externa

Cuando se habla de deportes, las palabras que suelen surgir son: competencia, determinación, rivalidad, entre otras. ¿Pero dónde encaja la compasión en los deportes? ¿Pueden coexistir la misericordia y la competencia en ese mundo?

En un ambiente donde mayormente vemos atletas enojados al ser derrotados y fanfarroneando al ser victoriosos, olvidamos que todavía hay oportunidad para ponerse en contacto con el lado humano y tratar de sacrificarse a sí mismo para ayudar al prójimo.

La Escuela Secundaria de Roncalli

El 14 de abril de 2010 en Indianápolis, la Escuela Secundaria Roncalli se enfrentó a la Escuela Secundaria de Marshall para un juego de softball femenino. Roncalli, conocido como una fuerza en el deporte, ya tenía dos años y medio sin perder un partido. Marshall era totalmente lo contrario. Apenas tenía una semana de haber adoptado el deporte y aparte de la inexperiencia de sus jugadoras y entrenadores, no tenía los recursos ni los conocimientos para competir con una escuela del calibre de Roncalli.

En apenas la primera entrada, ya Marshall había otorgado nueve bases por bolas, y sus atletas preguntaban inocentemente cosas como «¿Dónde está la primera base?» y «¿Cómo se agarra el bate?». En ese momento pasó lo inesperado; el entrenador de Roncalli, Jeff Traylor, decidió pedir un forfeit (entregar el partido y recibir la derrota) y tomar las siguientes dos horas para ayudar el equipo de Marshall a mejorar y no ser humilladas. Cabe resaltar que el equipo de Marshall se negó en aceptar el forfeit y estaban dispuestas a perder 100 a 0 si era necesario para terminar el juego, pero al ver la buena intención del entrenador Traylor y sus muchachas, aceptaron.

Enseñaron a sus contrincantes

Las jóvenes de Roncalli ayudaron a las de Marshall a aprender cómo batear, correr y como aparar. También les enseñaron como ponerse los equipos apropiadamente.

Fue una escena tan impactante que incluso los umpires y los fanáticos se quedaron a ver. La escena causó tanto impacto que Traylor y las jovencitas de Roncalli lograron recaudar $2,500.00 dólares para el programa de Softball de la Escuela de Marshall.

Pero eso fue solo el inicio. Luego que esta noticia se hizo pública, Reebok ofreció patrocinar al equipo de Marshall, un señor con un negocio de máquinas de bateo les ofreció cederle un espacio para practicar y los Rojos de Cincinnati le donaron la tierra para el nuevo terreno donde jugaría Marshall.

Esto no llega a la prensa

Obviamente este no es el tipo de historia que uno ve en primera plana, pero si es una historia que brinda cierta alegría, y ayuda a restaurar la fe en que aún quedan personas buenas dispuestas a ayudar, sin importar las circunstancias o sacrificio.

En los deportes nos enseñan que hay que ganar a toda costa y que ser el mejor es lo importante. En Roncalli ganar siempre fue la prioridad, pero en esta ocasión, había algo más grande que ganar, más grande que el deporte… ayudar al prójimo.//

Ganar Perdiendo

Category: Corriente Deportiva
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