Fuente: ION 23

Nací en los Botados de Yamasá y desde muy pequeña fui educada por mis padres en los valores cristianos. En la adolescencia, comenzó a llamarme la atención la vida religiosa, una idea que no fue aceptada por mis padres. Esta situación me produjo mucha tristeza, y tuve que librar una seria batalla con mi madre, hasta tal punto que me vi obligada a exigirle que me dejara seguir mi corazón.

En el convento
Ya para mis 15 años inicié mi experiencia en la vida religiosa, consagrándome en el año 2006 como Misionera del Corazón de Jesús. Allí creció mi conocimiento en la guitarra a través de la práctica y la pasión por la música, y comenzaron a surgir las primeras melodías.
Pero no todo fue color de rosa, pues desde mi niñez he tenido que luchar con una personalidad muy difícil, resaltándose en mí el carácter colérico. Cuando pensé que todo seguiría bien en el convento, comencé a tener serios problemas en la convivencia, especialmente con mis superioras.

Sufriendo esta situación, con guitarra en mano, entraba a la capilla a adorar al Santísimo. Le expresaba a Jesús todos mis sentimientos, mis penas y alegrías. Era en esos momentos cuando recobraba sentido todo lo que hacía y mi vida se sentía plena, realizada y abrazada por su amor. Ahí en el Sagrario nace mi misión y ministerio de adoración a través de la música.

El otro camino, el matrimonio
Pasaron 2 años de noviazgo y luego decidí unir mi vida en matrimonio sagrado con mi actual esposo Eneudy Sánchez. No era de esperarse que el matrimonio fuera una eterna luna de miel. Mi carácter me seguía acompañando fielmente, ya no con mis superioras, pero sí en mi relación matrimonial. He recibido muchas sacudidas, pero el Jesús fiel que no me dejó sola en aquel momento, ahora tampoco lo ha hecho.

Mi matrimonio es una de las grandes bendiciones que Dios me ha regalado, ya que hemos tenido la dicha de recibir dos lindos regalos: nuestros hijos Uriel y Maryam.

Del noviciado al Ministerio de Música
Pasado unos meses empecé a formar parte del ministerio Betuel y ahí empezó mi deseo de servir y anunciar a Jesús a través de lo que me gusta la música y el canto.

En mi proceso de servicio sentía no estar del todo satisfecha. Había recibido demasiado de Dios y no le había retribuido igual. Este deseo de llegar a muchos corazones empieza a tomar forma con la ayuda el apoyo incondicional de mi esposo, quien más adelante recibe de Dios el don de la predicación de la palabra completando así un ministerio de música y prédica.

Todo inicia la noche del 14 de Enero del 2012, mi primer concierto de adoración y alabanza. A medida que fue bendiciendo nuestro servicio, se hacía necesario más servidores. Entonces Dios fue proveyendo adoradores, hasta el punto que para finales del año 2015, se formaliza el Ministerio de música y evangelización, «Creados para Adorar», perteneciente a la Renovación Carismática Católica Dominicana, cuya esencia es la adoración a Jesús Rey Supremo y en el cual sirvo como solista.

«Vale la pena entregar la vida por amor a Jesús, siempre que lo pongamos a él como fuente y origen de todo».

¿Artista o Servidora?
Particularmente pienso que un artista es alguien que hace arte en este caso para Dios, pero yo prefiero hacerme llamar servidora. Porque mayormente el artista busca sentirse remunerado con lo que hace, halagado, (humanamente es lo correcto) pero yo prefiero el término servidora porque es lo que siento que soy.

En mi camino de servicio a través de la música hemos pasado muchas dificultades, lágrimas, noches sin dormir, pero nada más gratificante que escuchar un joven decirte: «me llegó al corazón lo que cantaste», o «tú tienes algo en la voz que me llena», o que te digan: «yo quiero hacer lo que tú haces». Cosas así son las que me mueven a seguir a pesar de los obstáculos. Vale la pena entregar la vida por amor a Jesús, siempre que lo pongamos a él como fuente y origen de todo.

El pasado 20 de febrero tuve la oportunidad de ver nuestro sueño hecho realidad con el lanzamiento oficial de nuestra primera producción musical, «La obra perfecta», que de la mano con el Espíritu Santo y nuestro productor musical Rodolfo Herrera, logramos un trabajo cargado de mucha unción, canciones de adoración y alabanzas. //

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¿POR QUÉ LA OBRA PERFECTA?
«La Obra Perfecta», es para mí uno de los mejores detalles que ha tenido Dios con nuestro ministerio, porque con esta canción inicia todo, como me siento ante Dios, mi creador, soy importante, me valoro, porque Dios me amó primero regalándome la oportunidad de servirle.

«La Obra Perfecta» es el sentimiento que nace de un corazón agradecido, y fortalecido con seguridad de que debemos amarnos así como somos, porque Dios no hace basura.

5 AÑOS DE ENTREGA Y PASIÓN
Esta experiencia de amor experimentada en estos 5 años de servicio a través de grupos de oración, asambleas carismáticas, conciertos, retiros, visita a los hogares, misión de tres días, Noches blancas, me ha llevado a descubrir que todo lo que tengo es de Dios y a Dios volverá, «soy la vasija que ha decidido dejarse usar por su alfarero».

No canto por cantar, ni para recibir méritos humanos, lo hago por servicio y pasión, sabiendo que la música es un gran instrumento de evangelización en estos tiempos actuales. Siempre en nuestros conciertos tratamos que cada alma se vaya con la satisfacción y la certeza que es una Obra Perfecta de Dios que ha sido Creada para adorar su santo nombre.

Hoy soy una mujer bendecida renovada. Me siento realizada y feliz. Mi carácter aún camina conmigo, pero Dios ha ido moldeándome poco a poco, dándome la oportunidad de ser mejor persona, poco a poco tratando que su gracia cada día sea más fecunda.

«Mi deseo es que la gloria de Dios llene la tierra y que las personas rebosen de alegría al recibir el amor de Dios en sus corazones. Que a través de nuestra música, Dios sea conocido y sea nuestra prestación una linda ofrenda a Jesús en los corazones de sus hijos.»

Alba Pantaleón: «La Obra Perfecta»

Category: Megamorfosis
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