Fuente: ION 24
Escrito por: Jorge Goicoechea

En artículos anteriores habíamos hablado de que el arte era una representación de lo más profundo de lo humano, y que desde tiempos inmemorables hemos tratado, como especie, de plasmar aquello que sentimos o vemos pero que no entendemos totalmente.

Creo que el arte nace cuando el hombre entiende que hay algo más, que su existencia no es una mera coincidencia y mientras más profunda es la relación de esa cultura con el «pensamiento divino», más elaborado comienza a ser su arte, tal vez tratando de explicar mejor de dónde venimos y a dónde vamos.

Tal vez el arte existe porque tenemos miedo a desaparecer.

¿Qué pasa cuando lo que queremos plasmar es a la misma divinidad?

¿A Dios o a los dioses? En la antigüedad reinaba el relato, con algún apoyo en imágenes (pinturas). Como La Cueva de Altamira y esta era la manera que tenía el hombre antiguo de mostrar la divinidad de la vida, lo que hacían y lo que los sorprendía.

Los Sumerios, que son una de las civilizaciones más antiguas, eran expertos barberos, todos sus dioses tenían tremenda barba. Esto representaba poder y sabiduría, mientras más arreglada y larga mejor. Además, no faltaba un cuarteto de alas bien «pimpiadas». Eran muy buenos con el alto y el bajo relieve.

Pero si buscamos bien, el tema que más nos apasiona como humanos es nuestra Creación y tiene sentido, por que como especie el ego lo tenemos por las nubes, siempre buscando que Dios se parezca a uno y no uno a él, como dice en
Génesis 1: 26: Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza.

La mayoría de nuestras parroquias tienen vitrales, cristos tallados en madera y esculturas. Es que el arte no se aleja de Dios y un perfecto ejemplo de esto es la imagen de la Divina Misericordia que se la podemos agradecer a Sor Faustina.

Fue gracias a una visión que tuvo de Jesús, en en Plock el 22 de febrero de 1931, durante la cual Cristo le expresó su voluntad de que pintara tal imagen y pusiera abajo la siguiente inscripción: Jesús, en vos confío.

La imagen la pintó Adolfo Hyla mientras Sor Faustina se la explicaba y se hizo famosa por las gracias que recibían los fieles; es la más difundida en el mundo. De esta manera se cumplió el pedido de Jesús a Santa Faustina:

Cómo así de diversas son las artes, así encontrarás que alguien utiliza su don para llevar a los demás su relación con Dios. Ahora que tienes ojos para ver, oídos para escuchar y boca para hablar ¿cómo vas a plasmar la tuya? //

“Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y (luego) en el mundo entero”.

El arte de la divinidad

Category: Corriente De Arte
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