Fuente: ION 26
Escrito por: Omar Arbaje

La necesidad de una norma
La Iglesia Católica tiene muchas particularidades. Como es una institución de dos mil años de existencia, ha aprovechado las realidades de los imperios y civilizaciones y de todos los métodos políticos y sociales para estructurarse. Una de estas particularidades es que esta institución no posee solo la característica religiosa (la Iglesia Católica), sino que posee un órgano de gobierno universal (la Santa Sede) y desempeña sus funciones en un Estado (Ciudad del Vaticano). La Santa Sede tiene unas funciones morales y espirituales, pero el Vaticano tiene funciones de índole técnica estatal. Sin embargo, el Santo Padre, el papa, es el monarca, cabeza de las tres entidades.

Ha surgido, la necesidad de normar estas características, ya que no existe ninguna institución religiosa que tenga un estatuto similar a la Iglesia: de carácter universal y de régimen centralizado. Por ello, durante cientos de años se han compendiado normas que procuraban llevar a cabo este fin. Los concilios que se realizaron en la Iglesia aportaban normas al sistema legislativo de la misma, y muchas de estas fueron a partir de colecciones privadas de leyes eclesiásticas y de papas. Ya en el siglo XII un escolar llamado Graciano recopiló estos documentos legales, y a esta recopilación se le conoció como el «Decreto» de Graciano. Este libro llegó a ser sustituido en 1917, a partir de una decisión del Concilio Vaticano I, que fue cuando por vez primera se promulga el «Código de Derecho Canónico».

Contenidos y estructura
El Código de Derecho Canónico es el conjunto de las normas jurídicas que regulan a la Iglesia en cuanto a jerarquía, derechos, obligaciones, sacramentos y sanciones. Lo curioso es que, como la Iglesia Católica no es solamente la del rito romano o latino, sino que, además, existen 23 ritos católicos en oriente, se hace necesario que exista tanto un Código de Derecho Canónico como un Código de Cánones de las Iglesias Orientales. El primero tuvo su nueva promulgación en 1983, y el segundo en 1990.

El Código de Derecho Canónico está dividido en siete libros:
1. las Normas Generales, sobre las figuras jurídicas, los actos,los oficios, y el cómputo del tiempo.
2. el Pueblo de Dios, sobre los derechos y deberes de los ministros y laicos.
3. la Función de Enseñar de la Iglesia, sobre la misión, la educación, la comunicación y la fe.
4. la Función de Santificar de la Iglesia, sobre los sacramentos y los sacramentales.
5. los Bienes Temporales de la Iglesia, sobre la adquisición y administración de bienes.
6. las Sanciones en la Iglesia, sobre los delitos y las leyes contra los crímenes.
7. los Procesos, sobre los juicios contenciosos y penales.

Todo esto lo que procura es un orden específico en las cosas sagradas, entiéndase: las personas que constituyen a la Iglesia, sean fieles laicos o ministros, los lugares sagrados, las celebraciones sagradas, el anuncio del mensaje, etc. No son normas meramente constitutivas, sino que además son de orden moral y disciplinaria: la Iglesia cuenta con sus propios tribunales, abogados y jurisprudencia.

Como cuenta la Iglesia con tantas características jurídicas, es necesario que aquellos que a ella pertenecen se involucren en cuestiones políticas y sociales que, según los que ignoran todo esto, no les competería. Pero, de hecho, no solo les compete sino que es un deber.

CURIOSIDADES DEL CÓDIGO

SOBRE LOS MATRIMONIOS Y SU NULIDAD
Sin ánimos de profundizar en este sentido, sí podemos decir que hay muchísimas causas por las que un matrimonio puede ser declarado nulo. Para muestra tenemos los cánones 1073-1094. Es curioso el canon 1086 § 1 al afirmar que «es inválido el matrimonio entre dos personas, una de las cuales fue bautizada en la Iglesia católica o recibida en su seno, y otra no bautizada».

LOS CURAS Y OBISPOS EN ASUNTOS POLÍTICOS
El canon 285 § 3 afirma que «está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil», con esto pudiera entenderse que no deben involucrarse en asuntos de Estado, sin embargo, el canon 287 § 3 precisa que «a no ser que según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común».

¿PUEDE DARSE A CONOCER UN CRIMEN REVELADO EN CONFESIÓN?
Siempre existen personas que critican que un sacerdote no revele a la policía un crimen que le ha sido confesado por un penitente. El canon 983 § 1 reza que «el sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo». Sin embargo, el confesor sí puede en la confesión lograr que el penitente asuma su pecado y sus consecuencias.

¿EXISTE EL ABOGADO DEL DIABLO?
La manera popular en la que se conoce al promotor de la fe o procurador fiscal del proceso de canonización es «Abogado del diablo». La función era la de descubrir errores en la documentación de aquellos candidatos de los altares (beato o santo). Ya no existe este oficio, porque fue abolido en el Código de 1983.

¿CÓMO SE CAE EN EXCOMUNIÓN?
Se asume que la excomunión se recibe porque algún obispo la declare sobre la persona, sin embargo esto es solo un tipo de excomunión, la excomunión ferendæ sententiæ (cf. canon 1314). Hay otro tipo de excomunión, mucho más frecuente, en la que se cae sin que haya un proceso formal. Este tipo de excomunión se denomina latæ sententiæ (cf. canon 1364). En esta caen los herejes o apóstatas, los que procuran o participan de un aborto, el sacerdote que rompe el sigilo sacramental.

PECADOS QUE PERDONA SÓLO LA SANTA SEDE
Existen pecados que son tan graves que un sacerdote u obispo no tiene la facultad de perdonar, sino que están reservados a organismos de la Santa Sede. Por ejemplo, los casos de excomunión latæ sententiæ, llevarse con finalidad de sacrilegio o profanar el pan y el vino consagrados, simular el acto Eucarístico con la intención de engañar, absolver el pecado del cómplice contra el que se cometió el sexto mandamiento, la violación del sigilo sacramental, la ordenación de mujeres (quien atente ordenarla o quien atente ser ordenada), el delito sexual contra un menor o la adquisición de pornografía de menores.

La Ley Católica

Category: Corto Circuito
0

Join the discussion

Your email address will not be published. Required fields are marked *