Fuente: ION 27
Fotos: Koji Waki

Está transformando estereotipos. No solo por llevar su pelo rizo natural, en un certamen de pelo «alisados» como el Miss República Dominicana; sino también por ser una exmonja que ahora se pasea en una pasarela. ¡Pero hay otro estereotipo que rompe! No lo hace para vanagloriarse, sino para mandar un mensaje de solidaridad y llegar a gente que quizás con el hábito religioso no hubiese llegado.

Sí, participó en el Miss República Dominicana Universo (Miss RDU) 2017 como Miss Haina; sí, también es cristiana católica; y sí, también es hermosa por dentro y por fuera. Wanda Karina De Jesús Pozo, nuestra «Gente Con Onda».

Aún trabajas en fundaciones religiosas de ayuda humanitaria, pero, ¿Cómo pasaste de haber sido monja, a tomar la pasarela en el Miss RDU 2017?
Todo surge por la posibilidad de hacer mi participación en el Miss RDU una plataforma mediática, para poder llegar a los medios de comunicación a través de las redes sociales, a la prensa, y desde ahí posicionar mi propuesta que consiste en 3 puntos:

> Primero de Amor Propio: Que todos nos aceptemos como somos.

>Segundo, de poder representar a la mujer dominicana: no solo desde la belleza física, sino también desde los valores que nos caracterizan como pueblo que es sumamente resiliente, optimista, que día a día se transforma y quiere algo diferente.

>Tercero, de lograr sensibilizar al cuidado medioambiental a las empresas del municipio de Haina, a la cual representé en el certamen.

«EL MISS RD ES UN CONCURSO QUE ME PERMITIÓ VIVIR UNA EXPERIENCIA PROFUNDA DE FE»

¿Sientes que le has faltado a tu fe por hacer esto?
Siento que no. Pese a que no es un concurso realizado desde la Iglesia Católica, el Miss RD es un concurso que me permitió vivir una experiencia profunda de fe. Lo fue por posicionar y representar los valores cristianos con todo lo que implica ser una laica comprometida.

Algo que valoro de esta experiencia que exigía todo lo que es patrocinio y gastos, fue que generó la solidaridad de muchas personas de la parroquia, mi familia y mis compañeros. De igual forma, el manejo que se le dio a mi vida religiosa permitió que las personas creyeran en la propuesta que llevaba.

¿Por qué crees que es importante que hayan personas de fe en todo tipo de actividades?
Porque como cristianos católicos es nuestro llamado evangelizar desde diferentes escenarios. Este tipo de actividades son una gran oportunidad para que podamos evangelizar a muchos con nuestro testimonio.

CUéntanos Qué crees que es más fácil: ¿Qué esos lugares corrompan a la persona de fe o que la persona de fe sea luz en esos lugares?
Siendo honesta, tristemente es muy fácil corromperse. Estos escenarios no están creados bajo los valores que estamos acostumbrados a profesar y vivir dentro de la iglesia. Es un arma de doble filo. Una persona que entre debe estar siempre acompañada de sus hermanos de comunidad o parroquial, o acompañado de un buen guía espiritual y tener una clara visión de lo que quiere, porque pueden haber muchas ofertas en función a los intereses que se promueven en ese tipo de actividades y no en función de tu fe.

¿Y qué se requiere para ser luz en esos lugares?
Creo que se requiere mucha fe y discernimiento para ser luz. En mi caso estuve acompañada de mi parroquia Santa Rita y el padre Jesús Zaglul SJ (Padre Chumi) que es mi guía espiritual. Mi comunidad es sumamente importante.

En la prensa se ha manejado todo con mucho sensacionalismo. Con los titulares uno pensaría que eras monja y decidiste salirte para ir el Miss RD, pero eso no fue así. Cuéntanos un poco cuál ha sido tu motivación, primero para dejar de ser monja y segundo, para ser Miss Haina.
Lo primero es que no dejé de ser monja para entrar en Miss RDU. Entre una cosa y la otra pasaron 3 años. Decidí dejar la vida religiosa después de una experiencia de 10 años donde pude compartir y vivir en diferentes contextos la cruda realidad de las niñas vulnerables en los bateyes de nuestro país. La explotación sexual infantil y de las mujeres es muy fuerte.

Me pregunté si mi servicio como religiosa era lo único que yo podía hacer. Y tras realizar un discernimiento acompañado y pausado, junto con las hermanas y los padres jesuitas, me di cuenta que podía servir a Dios desde otros espacios, siendo una cristiana católica comprometida, sin dejar a un lado mi compromiso de fe. Pero no necesariamente como religiosa. Así que al pasar los años me vi con la oportunidad de aprovechar la plataforma del Miss RDU para hablar de estos temas y ponerlos a la vista del público, y así lo hice.

Seguro que muchos se preguntan:
¿Qué tal eso de andar en tacones, de modelar en un traje de baño, de hablar en público? Todas estas cosas muy en contraste con lo que vivías como religiosa.

¡Han sido dos mundos opuestos! Como religiosa, la vida es una ofrenda al servicio de los demás y el cuidado de tu imagen se refiere más al cuidado de tu salud y alimentación. Ya en el Miss RDU todo pasa a lo que es la proyección y las relaciones. Al principio me costó mucho acostumbrarme a todo esto, lo habitual para mi es usar zapatos bajitos y prácticos. Pero creo que como mujer, poder estar elegante para entrar en diálogos en diferentes escenarios, también te permite expandirte y relacionarte con personas que luego pueden favorecer a los sectores vulnerables por los cuales lucho.

Háblanos de dónde vienes, ¿cuál es tu historia?
Nací en San Cristóbal. Pertenezco a la parroquia Santa Rita de Casia de la diócesis de Bani. Tuve una infancia de muchas precariedades pero a la vez de mucho optimismo y compromiso. A mi familia, mi madre nos infundió la esperanza como valor principal. En honor a ella usé un hashtag en todo el certamen: #VamosQueSePuede. Igual también tuve una experiencia muy bonita en la pastoral juvenil: Daba catequesis y participaba como voluntaria en los operativos médicos que organizaba la parroquia.

A los 14 años conocí la comunidad de las Hermanas Oblatas e inicié el proceso de discernimiento vocacional. Me mudé a Haina y entré en contacto con comunidades ubicadas en cañadas y barrios. Cuando canónicamente pude iniciar el noviciado me trasladé a Bogotá, Colombia. Ahí emprendí la hermosa aventura de la vida religiosa junto a unos compañeros. Compartimos fe y cultura con gente de todo el mundo, haciendo de esa experiencia algo importantísimo en mi vida. Ya el resto de la historia la conocen ustedes.

En este momento continúo trabajando en todo lo que es la promoción social y la educación popular anclada en la fe. Una fe abierta, que cree en el diálogo interreligioso y en la búsqueda de soluciones a las problemáticas sociales.

¿Por qué crees que una «miss» puede impactar en la sociedad para canalizar las ayudas de las personas que más lo necesitan?
El ser «Miss» lo viví como un compromiso donde representé a nuestro municipio y provincia. Eso te convierte en una persona de acción pública que puede revelar realidades tanto positivas como negativas de estas comunidades a través de los medios masivos. Uno se convierte en «influenciador» para transformar estereotipos y paradigmas para hacer nuestro país mejor, llegando a personas a las cuales no llegaríamos de otra forma.

En esta edición de ION, buscamos ser más humanos. ¿Qué le dirías a quien lee esto para «humanizarlo» ante lo que vivimos hoy?
¡Qué pregunta! ¡Jajajaja! Mira, la clave de todo lo que hacemos es el amor. Tanto en el cuidado de nosotros mismos y la gente que nos rodean, como también en el cuidado del medio ambiente, debe estar marcado todo por el amor.

Creo que vivir desde el amor es uno de los rasgos que nos hacen más humanos. A medida que la humanidad ha caído en el relativismo, perdiendo el amor y el respeto, nos hemos ido «deshumanizando». Este concurso lo vi también como una oportunidad para hablar sobre la generosidad, la aceptación y el respeto mutuo, que a pesar de que mucha gente critica el certamen por «cosificar» a la mujer, si las participantes lo deciden, el concurso también se convierte en un portavoz de estos valores.

«Ahí emprendí la hermosa aventura de la vida religiosa junto a unos compañeros. Compartimos fe y cultura con gente de todo el mundo, haciendo de esa experiencia algo importantísimo en mi vida».

¿Cuál estereotipo crees que haz roto con esta experiencia, tanto en ti como en los demás?
Más que romper, creo que contribuí a transformar el estereotipo de que ese concurso está sectorizado o es exclusivo para una joven que siempre ha estado en el mundo del modelaje. Igual está el estereotipo de que una miss no es una chica formada y estudiada, o sin valores (o malos valores). Muchos piensan que por tu participar en un certamen de belleza, ya puedas ser una promiscua o tener malos valores, eso ha sido transformado. También el estereotipo de la belleza: no hay que ser rubia ni tener el pelo lacio para sentirte bonita. La mayor belleza que vi fue la humildad, esto embellece al ser humano. Y desde luego, el estereotipo religioso, ayudando a que no se vea como una ruptura con Dios, sino que llevamos a Dios hasta en la pasarela, de manera auténtica y con alegría.

Wanda Karina: «La Miss RD que transforma estereotipos»

Category: Gente con Onda
0

Join the discussion

Your email address will not be published. Required fields are marked *